Psicología
12/7/2023
7
min

Animales que ayudan a estar mejor: terapia asistida con animales

Las personas estamos más conectadas con los animales de lo que imaginamos. De hecho, ¿sabías que pasar tiempo con un perro nos puede ayudar a relajarnos y calmar nuestra ansiedad? También se ha demostrado que acariciar gatos, nadar con delfines o estar cerca de caballos tiene un efecto positivo sobre nuestro estado mental y puede ser particularmente útil para tratar algunas alteraciones y/o trastornos psicológicos. Es el fundamento sobre el que sienta sus bases la Terapia asistida con animales.

La Terapia asistida con animales no es algo nuevo. Ya en el año 1948 el doctor Samuel B. Ross fundó el centro Green Chimneys, una granja de animales para la reeducación de niños y jóvenes con trastornos del comportamiento y, unos años más tarde, en 1953, el psiquiatra Boris M. Levinson convirtió a su perro en coterapeuta para tratar a niños con déficit de atención, problemas conductuales y de comunicación. Décadas después, esta terapia también se empezó a usar para estimular las habilidades sociales en personas con un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo que la Terapia asistida con animales se ha extendido como una alternativa terapéutica más para abordar diferentes alteraciones psicológicas.

¿En qué consiste la Terapia asistida con animales?

La Terapia asistida con animales es un método terapéutico que incorpora a un animal como parte del proceso integral de tratamiento con el objetivo de facilitar la expresión emocional y comunicativa de la persona. En otras palabras, se trata de un tipo de terapia en el que se promueve la interacción y el vínculo emocional con un animal, cuidadosamente seleccionado y entrenado, con la intención de propiciar y/o estimular la mejora del paciente.

Las sesiones están dirigidas por un psicólogo, que se encarga de dirigir la intervención y promover un clima distendido y tranquilo. En ocasiones, también puede participar el guía del animal, sucede sobre todo en los casos en los que esta figura difiere de la del terapeuta. La elección del animal dependerá de cada caso en particular, aunque siempre se utilizan animales dóciles, previamente entrenados, que disfrutan del contacto con las personas y que se adaptan con facilidad a cualquier entorno. Los animales más empleados suelen ser los perros, los caballos y los delfines.

Es importante destacar que, si bien este tipo de terapia se ha utilizado tradicionalmente para tratamientos de forma individual en diferentes entornos, cada vez se emplea más en las terapias de grupo, donde el animal se convierte en facilitador de las técnicas grupales. Y, aunque en ocasiones puede utilizarse como terapia única, a menudo se emplea como técnica complementaria de un tratamiento integrador con el objetivo de potenciar los resultados finales.

¿Cómo funciona la Terapia asistida con animales?

La esencia de la Terapia asistida con animales radica en la creación de un vínculo emocional entre animal y persona. Su propósito consiste en generar una conexión con el animal para, posteriormente, trabajar los objetivos propuestos en el tratamiento que pueden ir desde la reducción de la ansiedad y el estrés, el alivio del dolor emocional o la estimulación de la empatía hasta la mejora de las competencias sociales o el reforzamiento de la autoestima. Es a través del contacto con el animal que el paciente se va abriendo al terapeuta, empieza a regular sus emociones y a expresar de manera más asertiva las tensiones y conflictos que lleva dentro. ¿Cómo lo consigue?

La Terapia asistida con animales funciona de diversas maneras. Por una parte, actúa sobre el sistema nervioso central, específicamente en el sistema límbico. Esto es debido a que el contacto con animales induce la liberación de endorfinas y oxitocina, dos neurotransmisores que generan una sensación de tranquilidad, al tiempo que activan los circuitos neuronales y facilitan los procesos mentales. De hecho, ello explica por qué es una terapia de apoyo útil en el tratamiento del estrés, la ansiedad y el malestar emocional.

Asimismo, la interacción con animales ayuda a las personas a satisfacer necesidades psicológicas básicas como, por ejemplo, la necesidad de afecto, confianza o aceptación. De esta manera, se crea un vínculo basado en la empatía que hace a la persona sentirse cómoda y segura, creando el escenario perfecto para que sea capaz de expresar emociones que, en otras circunstancias, le resultaría difícil manifestar. Un efecto muy similar al que describió el psicólogo Bowlby en la Teoría del Apego ya que promueve, precisamente, esa seguridad emocional que a veces se puede necesitar para comenzar a recuperarse.

¿Es efectiva la Terapia asistida con animales? ¿En qué casos se recomienda?

Bien aplicada, la Terapia asistida con animales puede convertirse en un buen recurso para propiciar y acelerar la recuperación en muchos casos de alteraciones mentales. La interacción con animales con fines terapéuticos ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de niños y jóvenes con trastornos de conducta y/o emocionales, problemas de adaptación y dificultades para la interacción social, como comprobaron investigadores de la Universidad Radboud de Nimega en Países Bajos.

También puede ser un recurso útil para mejorar la capacidad de concentración y la impulsividad en niños y adolescentes con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), a la vez que puede contribuir a mejorar las habilidades sociales, la tolerancia a la frustración y la gestión emocional en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), como concluyó la psicóloga estadounidense Marguerite O’Haire en una revisión bibliográfica sobre el tema.

La Terapia asistida con animales también ha demostrado ser efectiva para mitigar los síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), tanto en jóvenes como en adultos, así como en el tratamiento de traumas emocionales. Además, como encontró un estudio realizado en la Payame Noor University en Irán, puede ser una terapia complementaria eficaz para disminuir la sintomatología ansiosa. Y, en algunos casos, también puede ser útil como terapia complementaria para tratar la depresión.

En otros ámbitos, la interacción con animales como parte de un tratamiento terapéutico también ha mostrado resultados favorables en pacientes con demencia, alteraciones neuropsicológicas y en algunos trastornos psiquiátricos como, por ejemplo, la esquizofrenia. En estos casos, es particularmente útil para atenuar la sintomatología y estimular la integración y socialización de estas personas en su entorno.

Una terapia con múltiples beneficios

Si bien la Terapia asistida con animales no suele utilizarse como terapia única, sino en combinación con otros métodos para brindar un abordaje más integral, lo cierto es que su aplicación puede aportar numerosos beneficios a la recuperación. Estas son algunas de las ventajas de interactuar con animales con fines terapéuticos.

1. Mejora las funciones cognitivas

¿Sabías que la interacción con animales favorece las experiencias sensoriales y mejora las funciones cognitivas? Se ha observado que la Terapia asistida con animales puede ser un buen recurso para mejorar la concentración, la atención y la memoria, a la vez que fomenta el desarrollo del pensamiento abstracto y estimula la creatividad. También es una buena aliada del proceso de reestructuración cognitiva y puede estimular el proceso de aprendizaje en niños y personas con daño cerebral adquirido.

2. Favorece la actividad física y motora

Interactuar con un animal nos mantiene activos físicamente. De ahí que a menudo se utilice la Terapia asistida con animales para complementar el tratamiento de las personas con trastornos del movimiento causados por enfermedades neuropsicológicas o neuromusculares como la esclerosis múltiple, los traumatismos cerebrales o la parálisis cerebral. En estos casos, es habitual recurrir a la terapia con caballos ya que el contacto con el animal contribuye a reforzar la musculatura postural, mejora el tono muscular, entrena el equilibrio y ejercita la coordinación.

3. Atenúa los comportamientos desadaptativos

Una de las aplicaciones más habituales de la Terapia asistida con animales tiene lugar en el ámbito de los trastornos de la conducta. Esto gracias a que es un método útil para reducir la ira, mejorar la tolerancia a la frustración y trabajar la impulsividad ya que propicia la aparición de sentimientos de compasión y confianza, a la vez que mejora la paciencia y la calidad de las relaciones interpersonales. Asimismo, puede ayudar en los casos de problemas de adaptación al entorno, reduciendo los miedos y fobias.

4. Entrena las competencias sociales

La interacción terapéutica con un animal también resulta beneficiosa para mejorar las competencias sociales. No sólo favorece un mejor uso del lenguaje oral y expresivo, sino que también fomenta la empatía y ayuda a trabajar el miedo a relacionarse con otras personas. Asimismo, puede ser un buen recurso para estimular el sentido de la responsabilidad, sobre todo en niños y adolescentes, a la vez que contribuye a mejorar la tolerancia a la frustración y fomenta la comprensión y el seguimiento de instrucciones.

5. Alivia el dolor

La Terapia asistida con animales también puede ser una solución excelente para aliviar el dolor físico y emocional. Estudios realizados por profesionales sanitarios en pacientes con dolor crónico han revelado que la interacción con animales con fines terapéuticos tiene un efecto “calmante”, ya que ayuda a reducir la percepción del dolor. Esto se debe a que el vínculo con animales estimula la producción de oxitocina y endorfinas que se encargan de inhibir las fibras nerviosas que transmiten los impulsos de dolor, además de actuar a nivel cerebral generando una mayor sensación de bienestar.

6. Regula las emociones

Otro de los mayores beneficios de la Terapia asistida con animales se relaciona con su efecto sobre las emociones. Se ha demostrado que la interacción con animales con fines terapéuticos, sobre todo en el caso de los perros y delfines, tiene un enorme efecto calmante y relajante, lo que la convierte en una actividad ideal para reducir la ansiedad y el estrés. De hecho, también es una buena terapia para trabajar el autocontrol emocional y enseñar a niños y adultos a expresar sus emociones de manera más asertiva. De la misma manera propicia emociones más positivas gracias al incremento de las endorfinas.

7. Estimula la autoestima

Estar en contacto con animales no sólo puede mejorar tu sensación de bienestar psicológico, sino que también tiene un efecto positivo en tu autoestima porque este tipo de interacción aumenta la segregación de oxitocina y endorfinas, dos neurotransmisores estrechamente relacionados con el bienestar y la felicidad. Por otra parte, también refuerza la autoconfianza y ayuda a ganar en seguridad, por lo que es un buen aliado para reforzar la autoimagen y la autovaloración.

Cabe puntualizar que, si bien muchos de estos beneficios también pueden obtenerse interactuando con una mascota, en realidad esta terapia es mucho más efectiva cuando se utiliza con objetivos terapéuticos concretos y recurre a animales entrenados para este fin. Por tanto, ya sea porque quieras experimentar las ventajas de esta terapia o hayas empezado a probarla como parte de tu tratamiento, evita aplicarla por tu cuenta y deja su implementación en manos de un psicólogo profesional que te guíe a lo largo del camino.

En Therapyside encontrarás profesionales que te pueden aconsejar, apoyar y ayudar a alcanzar tu mejor versión.